Durante el curso 2020-2021, y a pesar de las circunstancias especiales en las que nos estamos moviendo, en el IES ALISTE tenemos en marcha los siguientes proyectos de innovación educativa:
- Proyecto Observa-Acción Innova-Acción, en la modalidad centro a centro interprovincial, con el IES Jorge Guillén, de Villalón de Campos.

- Proyecto Observa-Acción, en la modalidad Comunica-Acción centro a centro provincial, junto con el IES Tierra de Campos, de Villalpando.
En el universo de la hostelería profesional y en todos los espacios donde la cocina industrial es la protagonista —restaurantes, hospitales, colegios o residencias—, la gestión del riesgo no puede dejarse al azar. No hablamos solo de higiene o eficiencia, sino del peligro más extremo y letal: el riesgo de incendio. El calor intenso, la acumulación constante de grasas en campanas extractoras y conductos, y el uso masivo de aparatos generadores de fuego convierten a estas instalaciones en focos de alto riesgo. Por ello, instalar un sistema de extinción automática en cocinas no es un capricho ni una mera formalidad legal: es una necesidad operativa que puede salvar vidas y evitar desastres económicos.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) no deja lugar a dudas: el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB SI) obliga a que toda cocina con potencia térmica instalada superior a ciertos umbrales esté protegida con sistemas de extinción automática en cocinas. Para ser precisos, en centros hospitalarios o residencias públicas el límite está en 20 kW; en otros usos como hostelería o educativos, el mínimo asciende a 50 kW.
Estos cálculos se basan en los aparatos de cocción que generan calor directo —freidoras, planchas, sartenes basculantes, hornos o fogones—, considerando, por ejemplo, que cada litro de capacidad de una freidora equivale a 1 kW. La suma determina el nivel de potencia térmica, y por tanto, la obligatoriedad del sistema automático.
El cumplimiento estricto de estas normativas no solo evita sanciones: garantiza la seguridad real mediante sistemas automáticos de extinción de incendios en cocinas, protegiendo tanto a las personas como a las instalaciones.
Una cocina industrial con una potencia instalada elevada, según el CTE, se considera de riesgo especial. Esto implica la necesidad de medidas adicionales en diseño, construcción y protección contra incendios —como puertas cortafuegos, sellados específicos o tabiques EI—, que incrementan notablemente el coste y la complejidad del proyecto.
No obstante, la normativa contempla una excepción estratégica: la instalación de un sistema de extinción automática en campanas y conductos puede eliminar esta clasificación de “alto riesgo”. Este matiz es fundamental, pues simplifica el proyecto y reduce costes sin comprometer la seguridad, gracias a la eficacia demostrada de estos sistemas.
En este contexto, disponer de un blog de cocinas industriales actualizado es vital para conocer novedades en técnicas de protección y experiencias reales que demuestran la efectividad de la extinción automática.
No todos los sistemas de extinción automática son iguales. La norma UNE 23501:2017 establece los requisitos técnicos y de homologación para garantizar que los equipos instalados respondan eficazmente en situaciones de emergencia. Además, impone que solo empresas registradas y certificadas como Instaladoras de Protección Contra Incendios (PCI) puedan ejecutar dichas instalaciones, asegurando la legalidad y validez del sistema.
La documentación final, compuesta por la Evaluación Técnica de Idoneidad (ETI) y el certificado técnico firmado por un ingeniero, es indispensable para acreditar que el sistema cumple con el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI 2017). Esto proporciona seguridad jurídica y operativa, elementos imprescindibles para cualquier cocina industrial.
Para que la protección sea efectiva, el sistema debe contar con varios elementos clave:
Un sistema eficaz no solo cumple con la ley, sino que aporta beneficios tangibles en la gestión diaria:
Si gestionas una cocina industrial o profesional, la inversión en un sistema de extinción automática no debe ser vista como un gasto más, sino como un escudo protector fundamental. El coste inicial es marginal comparado con el impacto que puede tener un incendio no controlado, que pone en riesgo vidas, paraliza la actividad y genera pérdidas millonarias.
La extinción automática en campanas industriales no solo garantiza el cumplimiento normativo, sino que aporta tranquilidad y confianza para operar con total seguridad.
El entorno de las cocinas industriales exige una respuesta profesional, inmediata y eficaz ante cualquier foco de incendio. La instalación de sistemas automáticos de extinción en campanas y conductos es la solución probada, homologada y exigida por la ley. Su correcta implementación permite evitar la catalogación de espacio de riesgo especial, reduce costes asociados y, lo más importante, protege vidas y bienes.
En el mundo de la hostelería profesional y otros sectores que dependen de cocinas industriales, contar con un sistema de extinción automática homologado es sinónimo de responsabilidad, excelencia y compromiso con la seguridad.